
Siguiendo el "Efecto Dominó", una nueva pieza:
Juan Vicente Córdoba, cineasta madrileño del que recomendamos, por ejemplo, su corto Entrevías, se inspiró en el poema de García Montero y en el relato de Almudena Grandes, para su primer largometraje:
Aunque tú no lo sepas. (2000)
¿Cuál fue el detonante? En realidad fueron dos: un relato de Almudena Grandes (El lenguaje de los balcones, incluido en el volumen Modelos de mujer) y un poema de Luis García Montero -“Aunque tú no lo sepas, yo te he visto/cruzar la puerta sin decir que no,/pedirme un cenicero, curiosear los libros,/responder al deseo de mis labios/con tus labios de whisky,/seguir mis pasos hasta el dormitorio”-.
Aunque tú no lo sepas es la historia de Juan y Lucía, dos jóvenes que se necesitan sin saberlo, que sólo se conocen a través de miradas furtivas de un balcón a otro, que se inventan un amor para sobrellevar el desasosiego de los días, y a los que la inercia del destino (ella es de familia burguesa, él es de un barrio obrero) une y desune poniendo a prueba el poder de sus voluntades para cambiar el curso de sus vidas, tanto en la adolescencia (años setenta) como en la edad adulta (tiempo presente).
Curiosidades: en la adaptación la protagonista que padece ese amor platónico se llama Lucía. La canción que sirve de "motivo temático" a las obsesiones de Juan no es Todo tiene su fin de Los Módulos, sino Lucía de Joan Manuel Serrat.